Columnistas

La ruta del dinero M: el patrón de las criptomonedas y las sospechas de corrupción

Por Nicolás Sanz (*)

La corrupción se perfecciona, eso es algo que nadie puede negar. A medida que pasan los diversos Gobiernos puede observarse cómo los mecanismos para cometer ilícitos en el Estado son cada vez más sofisticados y cuesta cada vez más comprobarlos.

Eso es algo que pudo verse en el pasado y que hoy se replica en el Gobierno del presidente Javier Milei, donde las criptomonedas comenzaron a ocupar un lugar cada vez más incómodo pero protagonista de los escándalos que pesan sobre la Casa Rosada.

$LIBRA, el patrimonio del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, una billetera atribuida a Fernando Cerimedo con movimientos multimillonarios y la investigación por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad forman parte de una serie de episodios que tienen justamente ese denominador común.

El primero de los casos es quizá el más evidente, el que comenzó a demostrar un patrón que se repetiría a lo largo de la administración Milei luego de la promoción de la criptomoneda que terminó en un derrumbe que dejó miles de damnificados y puso bajo investigación las operaciones realizadas alrededor del lanzamiento.

Las billeteras vinculadas a los principales operadores del proyecto permitieron reconstruir transferencias millonarias y conexiones que trascendieron al mundo estrictamente financiero. 

Se trata de conversaciones, personajes con información privilegiada y un acuerdo por 5 millones de dólares que habría cobrado el propio jefe de Estado por hacer pública la promoción de una memecoin que, en los hechos, tiene todas las características de una verdadera estafa orquestada desde lo más alto del poder.

El caso Adorni mostró otra variante luego de que el ex vocero presidencial reconociera haber mantenido ocultos fondos que inicialmente no figuraban en sus declaraciones patrimoniales y explicó una parte de ese dinero a partir de inversiones en criptomonedas. 

La explicación, por obvias razones, no fue del todo creída por la justicia y terminó quedando bajo investigación en el marco de la causa por supuesto enriquecimiento ilícito convirtiendo a las ganancias cripto en una pieza fundamental para determinar el origen y la evolución de su patrimonio.

Por otro lado, en lo que refiere al casado Cerimedo, la cuestión se vuelve mucho más compleja y llamativa, ya que un análisis del contenido de su teléfono permitió identificar una billetera fría (cold wallet) que habría movilizado más de 200 millones de dólares.

Ese volumen representa fondos que pasaron por la wallet y dejó el lugar a una de las preguntas más incómodas, que complicaría no solo al Gobierno de Milei sino a varias administraciones y referentes latinoamericanos. ¿Quiénes enviaron ese dinero, quiénes lo recibieron y qué función cumplía esa billetera dentro del circuito financiero? ¿Se está acaso frente a uno de los escándalos de corrupción más grande de la historia latinoamericana?

Pero no es todo porque según supo Tribuna de Periodistas de fuentes de la oposición, hay en este momento una teoría que comienza a tomar cada vez más fuerza respecto de que en el marco de la causa ANDIS estarían involucrados fondos cripto.

La hipótesis que manejan puntuales legisladores, y que prometen profundizar, refiere a que parte de ese dinero pudo haber terminado convertido en activos digitales con el fin de ocultar el paradero de un dinero proveniente de uno de los escándalos de corrupción más graves de la actual gestión que salpica a la propia secretaria general de Presidencia Kaina Milei.

No parecen ser hechos causales. La conexión entre estos cuatro episodios aparece en una característica propia del universo cripto ya que las operaciones quedan registradas, pero la identidad detrás de cada billetera es mucho más difícil de establecer. 

Además, según señalaron a este medio, “una transferencia puede atravesar múltiples wallets, stablecoins y exchanges antes de llegar” a su destinatario final, lo que podría complicar sobremanera el rastreo de la ruta del dinero.

En todo caso, ¿se está utilizando el mercado cripto para mover, justificar o eventualmente ocultar dinero que tendría origen en escándalos de corrupción y cuyo destino resulta difícil de determinar?

Es muy difícil lograr responder a esa pregunta, ya que para hacerlo es necesario cruzar sus movimientos con funcionarios, empresarios, intermediarios, contratos, reuniones y expedientes judiciales. 

Si en todo ese entramado aparecen puntuales conexiones, se podría estar frente a un patrón que comienza a exhibir los primeros indicios de la utilización de activos virtuales como comparación de las viejas cajas fuertes que causaban cierto nivel de éxtasis.

 

(*) Secretario General de Redacción del portal Tribuna de Periodistas

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