Provincia

El Colegio de Sociólogos bonaerense se sumó a las alertas por el aumento de suicidios

Sociólogos bonaerenses se pliegan a la preocupación por el aumento de suicidios y ponen el foco en los factores sociales detrás del fenómeno.

El aumento de la tasa de suicidios volvió a encender señales de alarma, esta vez en el Colegio de Sociólogos bonaerenses, cuyo titular Alejandro Terriles, que también dirige la Asociación de Sociologos de la República Argentina (ASRA), se incorporara al debate con una lectura centrada en los factores sociales que atraviesan el fenómeno.

“El suicidio quizás es uno de los fenómenos en los que más se tiende a caer en explicaciones simplistas, pero no hay una causa única. Es un fenómeno multicausal en el que intervienen diferentes dimensiones, tanto individuales, familiares, comunitarias y económicas”, explicó Terriles.

De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Política Criminal, elaborado sobre estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), entre 2017 y 2025 las muertes por suicidio en la Argentina pasaron de 3.304 a 5.209 casos anuales, un crecimiento cercano al 58% en apenas ocho años.

El crecimiento también impactó sobre la tasa de suicidios, que durante el último año alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes, frente a los 3,6 homicidios dolosos registrados para la misma cantidad de población. El dato consolidó al suicidio como una de las principales expresiones de mortalidad violenta del país y reforzó las advertencias de especialistas sobre la necesidad de ampliar las estrategias de prevención.

“Cuando aumenta la incertidumbre, el desempleo, la violencia, las desigualdades de todo tipo y las dificultades para acceder a los dispositivos de salud mental, aumentan también las situaciones de vulnerabilidad”, agregó el especialista bonaerense.

Para dimensionar el peso de los factores sociales, Terriles citó un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que analizó datos entre 2000 y 2019 y encontró una asociación entre el desempleo y una mayor mortalidad por suicidio en ambos sexos. El relevamiento también vinculó el fenómeno con el consumo de alcohol y otras sustancias entre los varones, la desigualdad educativa entre las mujeres y una menor disponibilidad de recursos sanitarios.

A la hora de analizar la evolución de los indicadores nacionales, Terriles pidió cautela con las estadísticas disponibles y relacionó sus reparos con el funcionamiento de los organismos públicos bajo la gestión de Javier Milei.

“En Argentina hay que ser cuidadoso con la afirmación de que hay simplemente una curva ascendente, porque hay diferencias según el período, la edad, el sexo y, fundamentalmente, por la fuente estadística, algo de lo que yo, en particular, desconfío bastante”, señaló.

Frente a este escenario, el experto consultado también puso el foco en adolescentes y jóvenes, una franja que concentra buena parte de las alertas. Según datos de UNICEF y de vigilancia epidemiológica, entre 2023 y 2025 el 61% de los intentos de suicidio notificados correspondió a mujeres, aunque la letalidad fue cinco veces mayor entre los hombres, mientras que las tasas más altas de intentos se concentraron entre los 15 y los 24 años.

En ese sentido, el sociólogo consideró que esta vulnerabilidad se vincula con una etapa atravesada por la construcción de la identidad, la autonomía, los vínculos y la inserción educativa y laboral. A esas condiciones se suman el ciberacoso, la presión social y la exposición intensiva a entornos digitales, factores que pueden profundizar situaciones de riesgo.

“Las dificultades para acceder a los sistemas de salud son una cuestión muy importante y la protección de la población vulnerable resulta fundamental. Pero eso no quiere decir que haya una población destinada al suicidio. Estamos hablando de probabilidades, estadísticas y contextos de riesgo, nunca de predeterminaciones”, remarcó Terriles.

Según repuso el entrevistado, el aporte de parte de los sociólogos apunta a identificar cómo intervienen la desigualdad, el trabajo, el territorio, las redes familiares, el aislamiento y la discriminación en las situaciones de vulnerabilidad.

A partir de ese análisis, el colectivo profesional puede elaborar mapas sociales de vulnerabilidad, estudiar trayectorias, detectar grupos que quedan fuera de las redes de cuidado y aportar a abordajes interdisciplinarios que excedan la respuesta estrictamente sanitaria.

“Veo muy difícil que este gobierno sostenga políticas de salud mental accesibles o mejore la eficacia del sector público. Hay que fortalecer la atención primaria, formar equipos, trabajar sobre el desempleo estructural, la violencia y la exclusión, y apuntalar a las escuelas con docentes capacitados, protocolos de detección y espacios de escucha”, concluyó el titular del Colegio de Sociólogos bonaerenses.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

10 + = 14

Noticias relacionadas

Follow by Email
Twitter
YouTube
Instagram
WhatsApp