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La trama detrás de la trama: el escándalo de Olivos y el (insólito) desvío de aromatizantes
Por Nicolás Sanz (*)

El escándalo en Olivos u Olivosgate viene destapando una serie de hechos de presunta corrupción que hasta la semana pasada eran insospechados.
En el medio aparecen casi 29 toneladas de carne premium adquiridas por alrededor de $600 millones, productos Saphirus destinados a la residencia y una estructura de funcionarios y familiares que tenían acceso directo a las contrataciones y al movimiento de mercadería.
En tal sentido, la diputada nacional Marcela Pagano reveló que parte de esa carne, que había sido adquirida con fondos públicos, habría sido desviada hacia empresas privadas de catering vinculadas a María Belén Agudiez.
Se trata de la funcionaria que hasta su salida al comienzo de esta semana tenía responsabilidades sobre áreas relacionadas con Olivos y una cercanía innegable con la secretaria General de Presidencia Karina Milei.
Pero como si el desvío de las compras para la utilización de una empresa privada no fuese suficiente, hay una fuerte sospecha de sobrefacturación de cortes que habrían terminado en eventos privados. Se trata de acusaciones acompañadas con documentación que está a disposición de la Justicia.
Lo curioso es que, según la propia Pagano, todo se decide en familia, en un entramado que incluye a Osvaldo Sosa, cuñado de Agudiez y quien se desempeñaba como intendente de la Quinta, a Analía Agudiez, vinculada al catering, y a Agustín Expósito, primo de la funcionaria y director nacional dentro de la misma estructura.
La trama alcanza además al general Sebastián Ibáñez, jefe de Casa Militar, quien quedó al frente de la estructura que asumió el control de la Quinta después de la disolución de la administración civil y la salida de doce empleados.
Pagano sostiene que Ibáñez mantiene una relación de pareja con Agudiez y que, pese a ese vínculo, intervino en contrataciones relacionadas con su entorno familiar, una situación que la diputada plantea como un posible conflicto de intereses.
Ibáñez fue quien denunció a periodistas de TN por supuesto espionaje, causa que fue desestimada por la Justicia, y fue señalado por el presunto cobro de coimas en compras de repuestos y mantenimiento de la flota aérea presidencial. Aún así, el Gobierno impulsó su ascenso a general de división.
El insólito caso de los aromatizantes
Como sea. Hay otro hecho, quizá uno de los menos explorados de esta trama, que tiene que ver con la compra de aromatizantes para la Quinta presidencial y, eventualmente, la Casa Rosada.
Según pudo investigar Tribuna de Periodistas, todo comienza con Laura Villegas, quien figuraba hasta hace una semana como Coordinadora de Servicios Auxiliares de la Residencia Presidencial de Olivos.
Se trata de una de las pocas personas que tenía la posibilidad de entrar y salir de la Quinta sin que su vehículo fuera sometido a los controles habituales, ello habría sido así a pedido de Karina Milei ante la petición de la propia Agudiez.
De tal modo, ello podría permitir en todo caso que el retiro de productos adquiridos para dependencias del Poder Ejecutivo se realice sin mayores dificultades, y aquí aparece la otra parte interesante de la trama.
Según confiaron a este medio, la hermana de Laura, Sandra Villegas, trabajaría dentro de la estructura del Ejecutivo Nacional y se dedicaría a comercializar productos Saphirus.
Es decir, la trama sería la siguiente: el Estado compra los aromatizantes, y funcionarias que responden a la hermana del presidente se dedican a venderlos sin ninguna inversión ya que la misma es abonada por el propio Estado.
Hay en todo esto un dato muy curioso. Karina Milei no es de visitar fábricas, sin embargo, el pasado 26 de noviembre si visitó la de Saphius junto a nada menos que María Belén Agudiez, donde tomaron conocimiento de los distintos productos de la fábrica y sobre la distribución mayorista de la compañía.
Como suele decirse: en política no existen las coincidencias.
(*) Secretario General de Redacción del portal Tribuna de Periodistas



