
La interna de La Libertad Avanza (LLA) en el conurbano norte y oeste atraviesa uno de sus momentos más delicados, marcada por una fuerte diáspora, fragmentación y constantes rebeliones de concejales y dirigentes locales contra la conducción del armador bonaerense, Sebastián Pareja, y el coordinador y exchofer del PRO en Malvinas Argentinas, Luciano Olivera.
Dirigentes territoriales describen un escenario de falta de liderazgo y disputas a cielo abierto por el reparto de cargos en delegaciones de organismos nacionales como PAMI y ANSES, sumado a la fuerte influencia del PRO de Patricia Bullrich.
El mapa político muestra conflictos abiertos en varios municipios en simultáneo. En San Martín, crece la presión interna para desplazar al periodista deportivo Mollo, aunque por ahora la oposición local no logra reunir la fuerza suficiente para hacerlo.
En Marcos Paz la situación es crítica y los propios dirigentes de la sección describen el panorama directamente como un “polvorín”.
En Merlo, la estructura quedó completamente dividida tras las gestiones de Ramón “Nene” Vera y su hija, profundizando una disputa interna que cruje de manera constante. Si bien el espacio está coordinado por el ex-candidato a intendente Eduardo Varela, la tensión recrudece entre el “purismo” violeta de la militancia juvenil y los acuerdos pragmáticos con estructuras políticas preexistentes de la periferia.
Mientras tanto, en Ituzaingó denuncian una virtual parálisis política absoluta en el armado local. El único que sigue vigente es el exPRO Gastón Di Castelnuovo.
Hurlingham tampoco escapa a la crisis y detonó en una rebelión abierta. Los concejales libertarios del bloque local decidieron tomar distancia de la conducción provincial por el rechazo de la militancia de base hacia las negociaciones de las cúpulas. Allí conviven dos sectores enfrentados donde el ala vinculada a Patricia Bullrich busca desplazar a Rafael “El Tano” De Francesco y a su hijo Lucas De Francesco de la conducción del espacio, acusándolos de un manejo discrecional de la estructura.
En Pilar, la división interna y la derrota municipal derivaron en una guerra total donde los concejales libertarios rompieron el bloque antes de asumir.
La fractura enfrenta al dirigente Andrés Genna, alineado a Bullrich y respaldado por los coordinadores de Pareja, con ediles como Solana Marchesán y sectores provenientes del PRO local por el liderazgo del espacio. Según distintas fuentes, Marchesán ya anticipó que podría dar el salto hacia el espacio del pastor Dante Gebel.
Por su parte, en Mercedes el armado de Pareja provocó la ruptura total del bloque libertario.
Finalmente, en Campana la diáspora se replica en el Concejo Deliberante, donde los ediles originales de la boleta de LLA se dividieron en sub-bloques autónomos tras pases de factura por el incumplimiento de promesas de cargos nacionales y provinciales.
El diagnóstico que repiten los dirigentes es el mismo: la ausencia de conducción y arbitraje provincial.
(*) Periodista político y de investigación



