Política

Amor y política, un combo fatal para la dirigencia de Pilar

Esta es una historia de (des) amor, y los protagonistas son varios dirigentes del peronismo pilarense. O derquino, para ser más precisos, y pone en jaque la relación entre la conducción del municipio y los principales caciques de esta localidad.

Esta saga comienza con varios posteos de un joven -que en adelante llamaremos «el despechado»- respecto a la infidelidad de su esposa -a la que identificaremos como «la delegada»- con un conocido funcionario del municipio, como ella integrante de La Cámpora -al que le daremos el nombre de «el educador»-. La relación, al parecer, viene de bastante tiempo y estaría ya en boca de los vecinos de la zona, que la comentan en capítulos, como a un culebrón mejicano.

El caso es que el despechado, apenas anoticiado del proceder de la delegada, no tuvo mejor idea que ventilar la situación por redes, y fue tal el escándalo, que fue despedido de su empleo en el municipio. Pero no conforme, sumó, en su rencor, al propio municipio, con posteos en los que amenazaba con develar ciertas inconductas de jefes y superiores. Incluso publicó la foto de una camioneta preguntándose por el destino del vehículo y pidiendo su devolución, sugiriendo con cierta malicia, el mal uso de un bien del Estado comunal.

Al parecer el despechado tuvo asignada esa camioneta, y lo que los infidentes se preguntan con insistencia es por su contenido, que provoca tanto interés en el denunciante.

Por otra parte, también tuvo tiempo de postear el malestar de sus compañeros de trabajo, aunque se tomó la molestia de tapar los nombres propios que los quejosos destacaron en otras publicaciones.

El caso es que el escándalo provocó el enojo del intendente y sus más cercanos colaboradores, ya que, como se sabe, Federico De Achával está asfaltando su camino a la gobernación bonaerense y episodios como éste no le hacen ningún favor por las suspicacias que despiertan entre un electorado cada vez menos tolerante a los desaguisados de sus representantes.

El hecho de que el educador infiel fuera, a la vez, yerno de uno de los emblemáticos caciques del peronismo derquino que, por su parte, afrontaría por estos días episodio similar con una joven señorita de su entorno, no hace más que enrarecer la relación los «legales», los del trabajo a su casa, y los «tramposos» picaflores de la segunda ciudad del distrito.

Claro que no sería ajeno al conflicto el enfrentamiento subterráneo entre los peronistas «puros» y La Cámpora, como puede verse en la gobernación de la provincia y que tiene, sin dudas, su réplica en Pilar.

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