Entrevistas

Denuncian graves falencias en el hospital municipal de Derqui (Con audio)

Fue inaugurado el 24 de junio con toda pompa y circunstancia sobre las obras que había dejado inconclusas la administración Ducoté. Al acto de apertura, además del intendente De Achával, asistió el propio gobernador Kicillof acompañado por el ministro Gollan y el vice de Salud Kreplak.

“Este es el hospital del pueblo de Derqui, pensado con el corazón, porque sabemos de la preocupación de una madre cuando tiene a un chico con fiebre, y la tranquilidad que da saber que hay un hospital cerca. Que quienes lo necesiten, un chico que se lastima y debe hacerse una radiografía, que quien tiene un padre con una complicación que deba operarse, puedan venir acá, a su hospital», celebró el intendente en esa oportunidad mientras el gobernador destacaba que «este es un día histórico, en el que un sueño y un derecho se hicieron realidad. El Estado está cumpliendo con algo que había quedado a medio hacer». «Nosotros sí abrimos hospitales”, dijo Kicillof exultante.

Pero tanta alegría por una obra que Derqui necesitaba, aparece empañada por ciertas falencias que, quizás, hubieran impedido su apertura en ese momento. Porque según denuncia una vecina, el hospital carece de agua caliente y frazadas, de una línea telefónica propia, y de una atención un tanto más esmerada por parte del personal.

La historia comienza el viernes, cuando al padre de Estela González deciden internarlo en la terapia intermedia del centro asistencial por un problema cardíaco y una insuficiencia renal. A partir de ese momento, la familia perdió contacto directo con el hombre «porque no te dejan entrar». «Te piden un teléfono y te dicen que cualquier cosa ellos te avisan», indicó la mujer.

El caso es que «a mi papá lo llevaron a Pilar a hacerse un estudio, se cayó, se golpeó y nunca nos avisaron». «Ibamos todos los días a preguntar y siempre nos contestaban lo mismo: que mi papá estaba bien y que no necesitaba nada».

Esto, hasta que «llamaron a una de mis hermanas para que lo acompañe a otro estudio, y ahí se entera lo de la caída, y que, además, lo bañaban con un vaso y agua fría, porque no hay duchas ni, por supuesto, agua caliente». «Mi papá también le contó que había pasado frío porque no tenían frazadas, y que hasta había tenido que comer con un muerto al lado», agregó antes de precisar que «se trataba de un hombre que había muerto durante la mañana y recién se lo llevaron a la tarde porque no hay una morgue».

 

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