Columnistas

La caja silenciosa del conurbano: cómo la comida de los chicos terminó siendo un negocio político

Por Beto Valdez (*)

La municipalización del Servicio Alimentario Escolar (SAE) cambió mucho más que quién compra los alimentos. También modificó quién controla el dinero.

Al concentrar las contrataciones en los municipios, gran parte de las decisiones quedó bajo la órbita de los intendentes, con menos controles externos y procesos que muchas veces generan cuestionamientos por su escasa transparencia.

En ese esquema aparecen operadores territoriales y proveedores que, según distintas denuncias e investigaciones periodísticas, construyeron un negocio millonario alrededor de la provisión de alimentos para escuelas.

También surgen nombres que se repiten en las conversaciones políticas del conurbano. Según cuentan en privado varios intendentes y punteros, uno de los operadores con mayor influencia en este esquema sería Ramón «Nene» Vera.

En esos mismos relatos también aparece mencionado el malvinero Luis Vivona como uno de los dirigentes con mayor peso político en la Primera Sección, donde, según esas versiones, existirían acuerdos de convivencia que contribuyen a sostener el funcionamiento del sistema.

En varios municipios bonaerenses se repiten los mismos mecanismos. Las rendiciones de cuentas suelen avanzar sin mayores objeciones y las denuncias, en muchos casos, no prosperan o quedan diluidas con el paso del tiempo.

(*) Periodista político y de investigación

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