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$LIBRA y el camino a la impunidad: Milei se defiende como un culpable
Por Nicolás Sanz (*)

El presidente Javier Milei, lejos de intentar demostrar su inocencia en el marco de la causa por el criptoescándalo $LIBRA, comenzó a mover fichas con el fin buscar beneficios procesales que deriven en impunidad.
Son varios los intentos que desde hace tiempo viene aplicando para poder apalancar el sistema judicial a su favor, como aquel en el que trató de contentar a los damnificados con la devolución del dinero invertido.
El más reciente refiere a la designación de Ana María Cristina Juan al frente del Juzgado Federal de Hurlingham, no casualmente, la mujer de Marcelo Martínez de Giorgi, el juez que tiene la causa y que benefició al presidente hace unas dos semanas con un fallo.
Es que el pasado 3 de julio, Martínez de Giorgi hizo lugar a un planteo del broker Mauricio Novelli, imputado y muy cercano al circulo de Milei, y apartó como querellantes a todos los inversores que denunciaron haber sido estafados.
El magistrado dictaminó que las pérdidas por la caída del token, que fue oficializado en la red social X de Milei, eran “un riesgo de un mercado volátil” y no una estafa, quitándole a los damnificados el derecho a proponer elementos probatorios o apelar en caso de que el fallo les sea desfavorable.
Pero hay un hecho que llama totalmente la atención, el Juzgado de Hurlingham, para el que fue nombrada la esposa de Martínez de Giorgi, ni siquiera está habilitado físicamente por la Corte Suprema de Justicia, lo que no hace más que profundizar las sospechas de que se trató de una devolución de favores.
Pero como si fuera poco, la causa ahora paso a la Sala I de la Cámara Federal, donde el Gobierno ya activó el plan de protección enviando al Senado los pliegos de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi para copar esa sala, asegurando que las futuras apelaciones caigan en terreno amigo.
Sin embargo hay ciertos elementos que el presidente no pudo (ni quiso) responder. Quizá el más relevante, y el que podría terminar de establecer culpabilidades, es quién le pasó el link del contrato para que los compradores pudieran hacerse de la cripto.
Pero hay más, porque uno de los datos que más llama la atención es que se documentaron 87 transacciones de realizadas desde 74 billeteras virtuales por un total de 13,5 millones de dólares (y aquí la parte más interesante) 22 segundos previos al lanzamiento del tuit del presidente Javier Milei.
Esto, exhibido en el informe presentado por la Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados, evidencia no sólo la existencia de personas con información privilegiada sino que se puede presumir que estaban en contacto con el propio Milei justo antes de la promoción del criptoactivo.
A ello deben sumarse otros datos que ya eran de público conocimiento, como los ingresos de Hayden Davis y Mauricio Novelli a la Casa Rosada y la Quinta Presidencial de Olivos y transacciones de miles de dólares que se realizaron en momentos coincidentes. Asimismo, Milei no solo mantuvo reuniones previas con los creadores de $LIBRA sino que antes de su lanzamiento fue advertido sobre los riesgos y los antecedentes dudosos de estos empresarios, y aun así no activó ningún mecanismo de control.
Básicamente un grupo de personas (entre las que se encuentra indudablemente el presidente Milei) contaba con información privilegiada antes del lanzamiento de $LIBRA. Se hicieron compras millonarias de un activo que tras el tuit presidencial se infló artificialmente. Esos activos comprados con anterioridad fueron vendidos antes del desplome provocado por la eliminación del tuit y la liquidación masiva de posiciones generando ganancias millonarias para unos pocos en detrimento de varios miles de usuarios que se vieron afectados y que no habrían apostado a la compra de $LIBRA de no ser por la publicación de Milei.
Es decir, no solo todo indica que se trató de una estafa y que los hechos contradicen los argumentos de Martínez de Giorgi, sino que Milei se defiende como una persona culpable, no como alguien inocente que respeta el debido proceso y quiere demostrar en la justicia que no se trató más que de un malentendido.
(*) Secretario General de Redacción del portal Tribuna de Periodistas



