
Casi en secreto -su presencia la conocieron sólo los organizadores y los invitados- y cuando la opinión pública espera algo distinto, el bullrichismo vuelve a ofrecer más de lo mismo.
El evento se concretó en algún reducto gastronómico del distrito, y al parecer fue organizado por, entre otros, el concejal Andrés Genna, aquel sindicado como ñoqui del Ministerio de Seguridad cuando éste era encabezado por la hoy senadora nacional.
La visita de Patricia Bullrich ocurrida en este contexto de pasar revista a su tropa antes de proceder a su noveno garrochazo partidario, no fue un detalle menor: fue la más clara señal al resto de la LLA Pilar que ya está fracturada.
Alguien de ese espacio, paladar negro, confirmó ese quiebre y aseguró que «con Genna no hay retorno». «Ni que estuvieran jugando para el oficialismo», lamentó.
Al encuentro concurrieron algunos empresarios vinculados al ex Cambiemos que habían quedado disconformes con un macrismo que no los supo contener en sus peticiones. Y en este sentido, bien vale la ocasión preguntarse si visitaron a Bullrich por simpatía ideológica o sólo para renovar sus pedidos de favores.
Es de conocimiento público que la hoy senadora no está pasando por su mejor momento con el presidente Milei y su hermana Karina, y alentada por las encuestas que no le son demasiado favorables al presidente más los susurros del ex Mauricio Macri -apuntalados por el ofrecimiento de financiamiento electoral por parte de los empresarios Rocca y Galperín-, Patricia especula con encabezar una fórmula con un programa parecido al del libertario pero sin su nave insignia.
La duda es cómo hará Bullrich para despegarse no sólo de los hechos de corrupción del actual gobierno -que integra-, sino también de la debacle económica y social que éste viene generando, votando todas sus leyes en el Senado.



