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Todos los caminos conducen a un entramado narco en torno a Patricia Bullrich
Por Nicolás Sanz (*)

Los elementos que complican al empresario Federico «Fred» Machado con el mundo del narcotráfico se acumulan incansablemente y en una de las últimas novedades, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos confirmó que el Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, tenía pleno conocimiento de estos ilícitos al igual que de los aportes a la campaña de José Luis Espert.
Ello supone que Bullrich no solo conocía todo el entramado presuntamente narco que vinculaba a Espert y Machado, sino que lo ocultó encubriendo a uno de los aliados más destacados del gobierno del presidente Javier Milei.
Lo cierto es que no es la primera vez que la ministra de Seguridad termina quedando vinculada a cuestiones poco claras relacionadas al mundo del narcotráfico. En su caso la gravedad es sustancial. ¿Cómo puede la encargada de la cartera que se jacta de combatir el delito estar involucrada en tramas de ventas de drogas?
El caso Bruzzone
A principio de julio pasado cayó preso Gustavo Bruzzone, un férreo seguidor de Bullrich, a quien incluso visitó en su despacho y que luego fue detenido por supuestamente pertenecer a una banda narco que intentó traficar 1600 kilos de cocaína desde Rosario a Emiratos Árabes Unidos.
Lo curioso del caso es que, según la propia ministra, Bruzzone se encontraba prófugo desde hacía dos años. Sin embargo, luego surgieron datos que contradicen las fechas mencionadas ya que menos de dos años antes de su detención había apoyando al PRO.
No solo había participado activamente en la campaña presidencial del 2023 e incluso habría aportado dinero, sino que en enero del 2024 le había agradecido a la ya ministra en funciones por haber intervenido en un caso que involucraba a su madre, lo que contradice la versión de oficial.
Como si fuese poco, fuentes con conocimiento de la relación, indicaron que el catalogado como “uno de los diez prófugos más buscados” había mantenido varias reuniones con Bullrich incluso al principio de su mandato como ministra de Milei.
Obviamente, tras conocerse estos hechos, no fueron pocos los que le pidieron explicaciones, a lo que atinó a responder escuetamente “el que las hace las paga”, pero no despejó ninguna duda, alimentando la sospecha de que conocía perfectamente los vínculos de Bruzzone con el mundo narcocriminal y sin embargo lo encubrió, al menos, hasta julio del 2025.
Armado de causas narco
El arresto del falso abogado Marcelo D’alessio dejó entrever un armado de causas narco luego de que, en 2017, cuando Bullrich se desempeñaba como ministra de Seguridad de Mauricio Macri, aseguró haber desbaratado una banda narco cuyos protagonistas, dijo, eran “peores que Escobar Gaviria”.
Allí se acusó a la viuda y al hijo del famoso narco colombiano, junto al ex futbolista Mauricio “Chicho” Serna de lavar dinero proveniente del narcotráfico a tal nivel que incluso daba para hacer una nueva serie el estilo El Patrón del Mal.
La realidad es que D’alessio confesó que él proveyó al Ministerio información falsa con la que se armó una parte importante del expediente que luego llevaría ante la justicia al “patrón de patrones”.
El vínculo entre D’alessio y Bullrich era tan cercano que hace menos de un mes el Tribunal Oral Federal (TOF) 8 dio a conocer los argumentos de la condena al falso abogado a trece años y medio de prisión y los nexos son ineludibles.
Según sostuvieron los jueces Sabrina Namer, Gabriela López Iñíguez y Nicolás Taselli, Bullrich tenía conocimiento de que D’alessio realizaba investigaciones criminales sin pertenecer a ninguna fuerza de seguridad ni ser agente de la SIDE.
De la investigación surgieron mensajes de Whatsapp entre ambos y Bullrich nuevamente utilizó una excusa irrisoria: que el celular lo usaba su nieto, quien, si fuera cierto, conocía mejor la estructura del Ministerio de Seguridad que la propia ministra.
Este caso en particular dejó en evidencia que la ministra utiliza cualquier recurso disponible para hacer marketing político en relación al mundo narco, pero que no tiene verdaderas intenciones de terminar con el negocio, sino más bien eliminar algunos “kiosquitos”.
(*) Secretario de Redacción de Tribuna de Periodistas. Redactor. Cronista . Editor general. Columnista político en Radio Desvelo



