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Lo que no se cuenta de la SIDE: falta de presupuesto, el “jefe” desconocido y los infiltrados K
Por Christian Sanz (*)

El diputado nacional Facundo Manes realizó en los tribunales de Comodoro Py la primera presentación judicial por los informes de la SIDE que revelan seguimientos y reportes sobre dirigentes opositores, gremios y hasta grupos de jubilados. Data revelada por diario La Nación.
Ello obliga a discutir, una vez más, qué tan preparados están los “servicios” en la Argentina y si realmente cumplen con su cometido, que es el de prevenir catástrofes de diversa índole, antes de que ocurran.
En vista de los atentados ocurridos en Buenos Aires, en 1992 y 1994, la respuesta es más que obvia. No sólo la SIDE no sirve para hacer el trabajo para el cual fue creada, sino que termina ejerciendo acciones ilegales, como la de espiar a periodistas, referentes políticos y empresarios.
Ello es así desde la memoria de los tiempos, y se hizo visible en épocas del menemismo, el kirchnerismo y el macrismo. Ahora ocurre lo mismo con el gobierno de Javier Milei, con Santiago Caputo como mandamás de aquel terruño del espionaje.
La diferencia con lo ocurrido en el pasado, es que ahora todo se hace de manera más torpe y evidente. Dejando huellas por doquier.
El gran problema que acarrea históricamente la SIDE, que es su propia falta de idoneidad, se agrava por los funcionarios que vienen nombrando a los nuevos agentes. Se trata de los mismos personajes que mantuvieron toda la corrupción que se oculta -y sobrevive ahí adentro- desde hace más de 40 años.
Su titular, Sergio Neiffert llegó proveniente del peor y más corrupto servicio de inteligencia, la Fuerza Aérea. Pero no es ese el problema, sino el hecho de que quien verdaderamente manda en estas horas es Lucas Martin Figueras, presidente de ACUMAR, y referente del peronismo del Chaco.
Si ello suena inentendible, más aún lo es el hecho de que el ex jefe de Gabinete de Oscar Parrilli, José Luis Vila, sea el actual Secretario de Asuntos Estratégicos de Presidencia de la Nación.
Según pudo comprobar Tribuna de Periodistas, este último se ha ocupado de sostener la “suciedad bajo la alfombra”, bloquear el ingreso de profesionales idóneos y filtrar información al kirchnerismo y al radicalismo K. Todo ello ante la mirada inactiva del presidente Milei.
En concreto, la SIA (Servicio de Inteligencia Argentino) hoy no tiene presupuesto; la ASN (Agencia de Seguridad Nacional) tampoco; y la Agencia Federal de Ciberseguridad tiene sólo un empleado, cuyo director deambula sin saber muy bien qué hacer ni con qué organismos hablar. Dicho sea de paso, el hombre trabaja “part time” allí, luego de hacer lo propio en una empresa privada externa a efectos de poder llegar a fin de mes.
No es todo: aún hoy, tras el cambio de gestión, no se ha auditado la Base de Contrainteligencia ubicada en calle Estados Unidos al 3.100, frente al hospital Milstein. Se trata de la única base de la SIDE que tiene “los fierros”.
El resultado de todo ello, es el récord histórico de organismos nacionales que fueron hackeados en los últimos meses. Entre otras cuestiones, acaso más truculentas.
No obstante, algo ocurrirá en las próximas semanas: tanto Neiffert como Figueras tienen las horas contadas. Es un hecho.
(*) Periodista de investigación, director del portal Tribuna de Periodistas



