Provincia
Vehículo municipal destruido: su conductor cruzó con las barreras bajas

Un vehículo propiedad de la municipalidad de Pilar y un hombre herido, fue el saldo de un accidente ocurrido cerca de las 9 de este viernes en el paso a nivel del cruce de Panamericano y Caamaño, a la altura de Villa Rosa.
Aún cuando la prensa oficial omitió consignar detalles del episodio, como la identidad del conductor y la titularidad del utilitario siniestrado, pudo saberse que quien se encontraba al volante era José Kastelic, varias veces funcionario de la comuna que se desempeña hoy en la delegación de Villa Rosa.
Al parecer, apurado por llegar a su lugar de trabajo, Kastelic ignoró el aviso de la barrera baja, y fue impactado por una formación del Belgrano Norte.
Como resultado, el conductor sufrió algunas heridas y fue asistido por los servicios de emergencia de la zona, aunque se encuentra fuera de peligro, mientras los trenes circulaban en forma normal entre las estaciones de Retiro y Del Viso, y en forma condicional por vía alternativa entre Retiro y Villa Rosa.
El servicio se normalizó un par de horas después.
Quién es Kastelic
Fue subsecretario de Obras Públicas de la administración Zúccaro en 2011, cuando se produjo el brutal asesinato de la joven Carla Milens, de 19 años, cuyo cadáver -golpeado y parcialmente quemado- apareció en una casa abandonada en el barrio Manantiales.
Apenas tres días después del hecho, Kastelic apareció con personal y maquinaria municipal para arrasar con lo que la doctrina policial más elemental llama a preservar: la escena del crimen, enarbolando una carta firmada por los vecinos en la que le pedían demoler la estructura porque «hacía las veces de aguantadero» para malvivientes.
Poco después se demostraría que la carta era falsa, y que había sido fraguada por el propio Kastelic, lo que alimentó aún más los rumores de «hijos del poder» involucrados en el crimen de Carla. Hasta el hijo mayor del intendente Zúccaro fue mencionado como participante de ese grupo que, siempre según los rumores, había hecho cerrar el bingo Oasis -donde trabajaba la víctima- para una fiesta non sancta donde se produjo el fatal desenlace.
Por este accionar, en 2018, el Juzgado N°2 de San Isidro, a cargo de la jueza María Emma Prada, lo encontró culpable del delito de falsificación, y le impuso una pena de 2 años de prisión.



